¿Qué le dijo su ingeniero? El mensaje que llevó a Colapinto al 7° puesto en Miami
- Enzo Zentava
- 5 may
- 2 min de lectura
A veces, las carreras no se ganan solo con el pie derecho, sino con el oído atento a lo que llega desde el box. Lo que vivimos en el Gran Premio de Miami fue una clase magistral de viveza técnica, donde Franco Colapinto demostró que para estar en la elite no solo hay que ser rápido, sino también bicho.

El séptimo puesto del pilarense —su mejor resultado hasta acá— no cayó del cielo. Fue el producto de un mensaje quirúrgico de su ingeniero en Alpine, Stuart Barlow. Mientras Franco giraba con comodidad, cuidando el caucho duro y administrando una ventaja de once segundos sobre Sainz, desde el muro le cantaron la jugada: "Intentemos levantar el ritmo acá. Leclerc se fue recién". Esa orden de apretar en la última vuelta, justo cuando el piloto de Ferrari empezó a desdibujarse y a cortar curvas, fue lo que cambió la historia.

Colapinto confió, aceleró y achicó la brecha lo suficiente. Cuando la FIA le aplicó los 20 segundos de sanción al monegasco, el cronómetro le dio la razón al muro de Alpine: Franco quedó a 18 segundos y saltó del octavo al séptimo lugar, metiéndose seis puntos de oro en el bolsillo.
Más allá del asfalto, el que aprovechó para sacar pecho fue Flavio Briatore. El italiano, fiel a su estilo, no tardó en recordar que él fue quien puso el gancho para que el argentino se sentara en esa butaca cuando muchos dudaban. "Yo confié en él y tuve razón", tiró Flavio, subrayando que Franco está manejando sin errores y con una madurez que asombra.

Este resultado en Miami no es solo un festejo por los puntos; es la confirmación de que el equipo funciona y de que el talento de Colapinto está devolviendo con creces cada gramo de confianza que le depositaron. A este ritmo, la apuesta por el pibe no solo se sostiene, sino que ilusiona a todo un país que ya dejó de mirar la Fórmula 1 solo por televisión para volver a sentirse protagonista.



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