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F1 2026: ¿Cómo hizo Red Bull Ford para crear un motor ganador?

  • Foto del escritor: Enzo Zentava
    Enzo Zentava
  • 19 may
  • 2 min de lectura

Cuando Toto Wolff tiró en Zandvoort que Red Bull tenía que "escalar el Everest" para fabricar su propio motor para 2026, muchos compramos el diagnóstico. Sonaba lógico. Que una escudería, por más presupuesto que tenga, pretenda diseñar de cero una unidad de potencia híbrida y competir de igual a igual con gigantes como Mercedes o Ferrari, parecía una utopía. Hoy, con los autos ya en la pista, la realidad nos pegó un cachetazo: el motor Red Bull Ford DM01 no solo funciona, sino que nació siendo sorprendentemente competitivo.


F1 2026 ¿Cómo hizo Red Bull Ford para crear un motor ganador?

La jugada maestra de Milton Keynes comenzó tras el amague de salida de Honda en 2021. En lugar de seguir mendigando proveedores, levantaron una fábrica de vanguardia en 55 semanas y salieron a pescar talento ajeno, desvalijando principalmente el departamento de motores de Mercedes. El resto de la historia es conocida: Porsche amagó, pero Ford se subió al barco tras un simple correo electrónico a Christian Horner.


Lo interesante es que el gigante de Detroit terminó aportando mucho más de lo pautado. Originalmente iban a encargarse de la electrificación (batería, software, inversores), pero los cambios en su estrategia de autos de calle los empujaron a meter mano en el motor de combustión y en procesos de fabricación avanzada, como la impresión 3D de piezas.


F1 2026 ¿Cómo hizo Red Bull Ford para crear un motor ganador?

¿Es el motor de Red Bull la referencia absoluta, como instaló políticamente Wolff en la pretemporada de Bahrein? Tampoco nos compremos el cuento. El propio Mark Rushbrook, jefe de Ford Performance, se lo toma con gracia y reconoce que Mercedes sigue estando un paso adelante. Además, el DM01 todavía sufre con los cambios de temperatura y la humedad, un dolor de cabeza técnico que la FIA mira con lupa.


Aun así, ver a Red Bull Ford peleando arriba desde el día uno en Melbourne expone el éxito de tener todo bajo el mismo techo. Mientras Honda padece las distancias geográficas con Aston Martin, en Milton Keynes cruzan un pasillo y solucionan los problemas. No habrán llegado a la cumbre del Everest todavía, pero la base del campamento la armaron bastante más arriba que el resto.

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