Max Verstappen vetó a un periodista británico en Japón: Escándalo y tensión en la F1
- Enzo Zentava
- 26 mar
- 1 Min. de lectura
Acá no hay vueltas: Max Verstappen se cansó de los malos tratos y pegó el portazo en Suzuka. Lo que pasó en la previa del Gran Premio de Japón no fue un simple berrinche, sino la explosión de un piloto que siente que la prensa británica lo tiene entre ceja y ceja desde hace rato. Al negarse a declarar hasta que Giles Richards de The Guardian abandonara la sala, el neerlandés marcó la cancha de una forma que pocos se animan a hacer.

La bronca viene arrastrada desde Abu Dhabi, donde Richards lo pinchó con el toque con Russell en España que le costó puntos clave en el cierre del campeonato pasado. Para Max, que los medios ingleses se enfoquen solo en sus errores y omitan el contexto de la temporada no es casualidad; es una campaña sistemática. "Tengo el pasaporte equivocado", suele decir, y tiene razón: en un circo donde el 80% de los micrófonos hablan inglés, la objetividad a veces brilla por su ausencia.

Ya lo vimos con el boicot a Sky Sports en su momento por el cierre de 2021. Verstappen no olvida ni perdona cuando siente que le faltan el respeto a su trabajo. Lo de Japón es un mensaje claro: ya no es el chico que bajaba la cabeza; es un tetracampeón que exige que lo midan con la misma vara que a los demás. El problema no es la crítica, sino el sesgo de confirmación que muchos periodistas británicos aplican cuando les toca analizar al dueño del tablero actual de la Fórmula 1. Al final del día, si no te gusta el piloto, al menos respetá el juego.



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