Escándalo en F1: El fuerte choque de Bearman con Colapinto en Japón obliga a la FIA a actuar
- Enzo Zentava
- 30 mar
- 2 Min. de lectura
El tremendo palo de Oliver Bearman en el Gran Premio de Japón no es una casualidad aislada, sino la crónica de un accidente anunciado. Lo venimos diciendo desde las pruebas de pretemporada: las nuevas regulaciones técnicas de 2026 pusieron sobre la pista un peligro latente que la FIA y los fabricantes prefirieron ignorar por cuestiones políticas y comerciales hasta que el impacto de 50G del Haas contra las protecciones de Suzuka los obligó a despertar.

La secuencia fue aterradora. Bearman venía succionado a un segundo de Franco Colapinto cuando, de repente, la diferencia de velocidad se disparó. El Williams de Franco (que no estaba recuperando energía y por ende no tenía las luces de advertencia encendidas) se convirtió en una pared móvil. Oliver tuvo que volantear a más de 300 km/h para no llevárselo puesto, terminando en un choque que nos dejó a todos con el corazón en la boca.
"Se los dijimos", fue el grito unánime en el paddock. Carlos Sainz, como referente de la Asociación de Pilotos, fue tajante: el sistema de gestión de energía actual genera diferenciales de velocidad de hasta 45 km/h que son ingobernables. Es una ruleta rusa eléctrica donde el motor te da o te quita potencia de golpe, dependiendo de cómo "aprendió" el software en las vueltas previas.

Lo más indignante es que la reunión de la Comisión de la F1 para el 9 de abril tenía como prioridad mejorar el "espectáculo" de la clasificación. Parece que para los dueños del circo, las luces y el show pesan más que la integridad de los pibes que van sentados en el cockpit. Recién ahora, con el auto de Bearman destruido, la FIA sacó un comunicado tibio hablando de "análisis de datos" y "simulaciones cuidadosas".
No hay mucho más que simular. Los pilotos ya avisaron que así no se puede correr. Esperemos que esta vez la seguridad gane la pulseada antes de que el próximo golpe sea todavía más grave. En la Fórmula 1, jugar con la energía es jugar con fuego, y Suzuka fue el último aviso.



Comentarios