Escándalo en F1: Alpine niega sabotaje contra Franco Colapinto tras el GP de Japón
- Enzo Zentava
- 2 abr
- 2 Min. de lectura
Parece que en la Fórmula 1 nunca hay paz, y cuando no es el reglamento, es el fantasma del sabotaje el que sobrevuela el paddock. Lo que está pasando en Alpine ya cruzó el límite de los rumores de pasillo para convertirse en un dolor de cabeza institucional. Que un equipo tenga que sacar un comunicado oficial para aclarar que no están perjudicando a uno de sus pilotos es, como mínimo, un síntoma de que algo huele mal, o al menos de que la gestión de la comunicación interna es un incendio fuera de control.

La historia de la categoría está llena de "guerras civiles" —recordemos a Senna y Prost o el explosivo 2007 de Alonso y Hamilton—, pero lo de Enstone roza lo insólito. Tras un GP de Japón donde mostraron una mejora real con el motor Mercedes, logrando meter a Gasly en un séptimo puesto y plantándole cara a Verstappen, la alegría les duró poco. Las redes y los boxes se inundaron de sospechas sobre una supuesta desigualdad de trato entre el francés y Franco Colapinto. La respuesta de Alpine fue tajante: calificaron las dudas de "infundadas" y argumentaron que, lógicamente, a nadie le conviene tirar puntos a la basura por un autosabotaje.

Sin embargo, el clima sigue espeso. A las sospechas de favoritismo se le suma el caos del nuevo reglamento. El incidente entre Colapinto y Bearman en Suzuka dejó expuesto un peligro real: la diferencia de velocidad entre los autos en pista es alarmante. El argentino se convirtió en un obstáculo insalvable para el Haas, y aunque la FIA prometió revisar las normas, el daño ya está hecho. Alpine dice que este parón servirá para "reflexionar", pero entre comunicados defensivos y un coche que a veces parece un proyectil y otras un estorbo, queda claro que el equipo francés tiene mucho más que mejorar que solo la aerodinámica. En la F1, cuando el río suena, es porque piedras trae; y en Alpine, las piedras están golpeando fuerte.



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