Crisis en Alpine F1: Renault vs. Inversores y el posible desembarco de Mercedes
- Enzo Zentava
- 9 abr
- 2 Min. de lectura
Lo que está pasando en Alpine no es solo una crisis de resultados, es una guerra de poder que huele a despedida. La escudería francesa, que debería estar concentrada en recuperar el terreno perdido en la pista, hoy es un campo de batalla entre Renault y sus inversores minoritarios. Según trascendió, el clima en las oficinas de París es insostenible: gritos, vetos cruzados y una relación rota entre el CEO François Provost y Alec Scheiner, de Otro Capital. Renault intentó marcar la cancha bloqueando movimientos estratégicos, pero el tiempo se les agota.

El dato clave que mantiene en vilo al paddock es el 13 de septiembre. Ese día vence el derecho a veto de la casa matriz, y el grupo inversor —dueño del 24% del equipo— tendrá vía libre para subastar su parte al mejor postor. Lo curioso es el salto financiero: Alpine pasó de valer 900 millones de dólares a unos impactantes 2.500 millones en tiempo récord. Claramente, el negocio fuera de la pista funciona mucho mejor que el monoplaza.

En medio de este caos reglamentario y societario, aparece la figura de Mercedes. Ya sabemos que los alemanes motorizarán a Alpine en 2026, pero los rumores indican que Toto Wolff y compañía van por más. Flavio Briatore ya soltó la lengua en China confirmando charlas, y no sería descabellado pensar en una absorción total o una sociedad directa. Para Mercedes, ante las limitaciones económicas de ser solo proveedor, controlar una estructura como la de Enstone es una jugada maestra. Mientras tanto, Alpine navega a la deriva, demostrando que en la Fórmula 1 moderna, a veces el motor más ruidoso es el que suena en los despachos.



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